Él estaba empeñado en lanzarme a través de la oscura sima. Quería olvidarse de mí para siempre, por eso me llevó a empellones hasta el propio borde del abismo:-El infierno te espera, vamos... ¡salta!-
-Que espere sentado- le dije yo – no pienso bajar ahí...-
Entonces fue cuando me empujó, perdí el equilibrio y la oscuridad me engulló por completo. No se supo nunca más de mí.
Desde ese día estamos los dos sentados aquí abajo tan ricamente. Calculó mal y no se dio cuenta que una mujer enamorada es capaz de cometer cualquier locura por amor, así que ni se enteró que había enlazado mi cintura a la suya con un tenue y delicado hilo de seda, sutil e imperceptible, pero tan resistente como un cable. Ahora nos entretenemos en jugar al mus, y cada uno tenemos un as en la manga aunque ambos nos resistimos a mostrarle, esperamos que el otro lo haga antes. Es tan fuerte el fuego que media entre nosotros, que tememos, si sacamos la carta, que pueda arder.

5 comentarios:
Las mujeres enamoradas somos como las arañas, tejiendo a su alrededor nuestro hilo de seda.
A mi no me conviene llevarmelo para abajo, porque juega muy bien al mus y no soportaria que me ganara siempre. Terminariamos muy mal
jajaja
Besitos
Aqui llego a mi visita semanal...he tenido una semana jodida, la verdad,he pasado un pequeño cataclismo interior...y ahora mira lo que me encuentro... Es cierto que cuando mandamos a alguien "al diablo", muchas veces no nos damos cuenta de que de alguna manera y otra hemos enlazado nuestro destino con el suyo, y vamos a parar todos al mismo agujero...
Primer besote.
¡Me ha encantado Ana! ¡Pero qué próximo siento a veces lo que cuentas!
Bueno, ten por seguro que la próxima semana te llamaré para que nos reunamos el magnífico trío del "Club Cervecientas".
Un besazo.
Ana!! No te imaginaba yo tan posesiva hija, a veces, hay que saber renunciar. Aunque un hombre..., jugando al mus, quizás tenga suficiente. jejejeje
Besitos
¡Bien hecho! No va a estarse una sola en la sima, muerta de aburrimiento...
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