
Quise probar. Eso es todo.
Yo venía observando desde hacía algún tiempo que ese tipo debía de ser un fenómeno en cuestiones erótico- placenteras, pues no había fémina que se le resistiera.
Todas ellas, al contactar con él y pulsar su “cosita”, vibraban. Sí, sí... como lo oyen, vibraban. Era un hecho objetivo y fácilmente contrastable que esas tías lo debían estar pasando de vicio, viéndolas estremecer de gozo y emitir unos sonidos guturales, gemidos, ronroneos, no sé... además de experimentar un ostensible incremento en su temperatura corporal.
De manera que un día probé suerte. Guardé riguroso turno detrás de la batidora, la plancha, la secadora y la tostadora eléctrica, hasta que por fin me llegó la vez. La cuestión es que así, en frío, sin ningún prolegómeno, me parecía de lo más heavy atacar sus partes íntimas. Total, me presenté y solicité su venia para proceder al asunto del toqueteo:
-Buenos días, caballero, me llamo Ana Casi Siempre, y soy una incondicional y rendida admiradora suya. ¿Sería mucho pedir que me dejara tocarle los agujeritos... ejem... usted ya me entiende...? Verá, siento una comezón que me devora, es más, no-pue-do con la zozobra.-
El paisano –con más labia que un don Juan, desde luego...- no me dejó terminar. Esbozó una sonrisa de oreja a oreja y exhibió “su cosa” abierto en pompa, dejándose hacer y procurándome toda suerte de facilidades.
De modo que sin más dilación, introduje mis deditos en ese sitio, y... ¿qué les voy a contar que ustedes no imaginen, mentes calenturientas y procaces donde las haya? ¡¡¡Convulsioné!!! Nunca había pasado por una experiencia similar, ¡ayyy..!
Desde aquel día mi vida cambió, incluso mi aspecto físico. Para que se hagan una idea, yo antes lucía una cabellera lisa y exenta de gracia; mi tez pálida recordaba el cutis de Margarita Gautier, aquella famosa Dama de las Camelias (¿o eran camellas? Qué lío, no recuerdo) y mis ademanes eran suaves (sosos). Pues ahora no, ya ven. Mi cabello está crespo y rizado, dicen que voy peinada a lo ”afro”. Mi cutis presenta un saludable tostado caribeño (achicharrado, según las malas lenguas). Y cuando me desplazo, lo hago con un gracioso y espástico vaivén, la mar de sandunguero, que algunos a mala baba lo explican como baile de San Vito, pero los amigos de verdad opinan que interpreto break-dance la mar de bien.
Estoy encantada, creo que me he enamorado de él. No me importa para nada tener que compartirle con “ellas”. Ni con “ellos”. No sé si les he dicho que su sex-appeal también atrae a los caballeros. Hoy hacían cola –con perdón- delante de mí, el secador de pelo, el aspirador, el portátil y el DVD. Lo que yo les decía, donde esté un buen enchufe... no hace falta kama-sutra ni cimbrel.

4 comentarios:
Ayyy... creo que voy a empezar a preocuparme por tu salud, querida. Porque esta bien lo de probar experiencias nuevas, pero cuidado que de algunas podes salir muy chamuscada... jajaja
Yo no voy a probar, me da miedito, aunque me lo pintes tan bien
Besitos enchufados
Eres la mejor!!!!
Frescura, naturalidad y falta de complejos. Nunca me cansas y hacía mucho que no te lo decía.
Besos
Ana
¡¡Bravo, bravo, bravo!!
Ana, eres una auténtica profesional de la creación literaria, en serio.
Quería que supieras que he estado tan liado con las actividades de la escuela que no he podido parar y comentarte, aunque sí te he seguido, que conste. Ahí van mis impresiones:
Sobre el post "Por huevos", decir que hay miles de convivencias así, y que existen parejas que por intereses (nunca amorosos o de afecto) no acaban por romper la relación tan absurda y estúpida que ellos mismos han creado, aun encontrándose fatalmente...
Me encantó "El embrujo del Carmen del Sultán", por recordarme cuántas veces he soñado con que la fantasía de un libro fuese real y se apoderase de mí.
¡Ayy! ¡Qué tendrán los agujeros que todos acabamos buscando el "Contacto"! Jejejeje.
Y sobre "¿Cómo fue tu Navidad?", pues que tienes mucho arte, guapa, ¡que ya quisiera yo escribir algo así!
Oye, ¿qué tal si el jueves tomamos la medicina juntos el Rudo, tú y yo? ¿Lugar y hora de siempre? :)
¡Qué graciosa forma de erotizar un enchufe!
Muy bueno Ana, felicidades.
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