Es la hora de la siesta,
una mecedora que no mece
duerme a la sombra de un porche,
la radio susurra con voz de locutora
noticias a las que nadie hace caso,
sucesos de ahora y de anoche,
un libro piensa letras boca abajo
encima de una baranda,
una hormiga cargada con una miga
pisa el libro sin mirar por dónde anda,
unas gafas de leer se tumban sobre una mesa
justo donde más pega el sol,
en una mancha reseca de baba de caracol,
sin factor de protección, sin un triste parasol.
Un viejo, oculto bajo un sombrero,
le pega un tiento al contenido de un pellejo,
masca palabras ininteligibles con unos dientes de pega,
y una mosca cojonera amaga joderle la siesta
mientras se posa sobre un palillo
que emerge de entre sus labios,
astillado y amarillo.
Un perro ladra cada vez que alguien,
ignorando qué hora es, osa pasar por su calle
sin que falte quien le mande que se calle.
Silencio, sequía de manantiales,
jadeos y gruñidos animales,
el tintineo de un grifo soltando gotas a pares,
sol a raudales fuera,
calor y sudor dentro de la casa,
en la cama, retozando dos amantes
se preparan: es la hora de la fiesta.
Kasi_siempre

3 comentarios:
Qué bien recreado Ana! Espero que lo estéis pasando muy bien por allí.
Nosotros también nos escapamos desde el próximo jueves, así que tenemos que acordar cuándo juntarnos, sin falta, vale?
Un besote!!
El libro que piensa letras boca abajo (me gusta esa imagen), la hormiga cargada con una miga, el caracol, a mosca cojonera; ¡curiosa casualidad! todos son personajes de lo que escribo en mi casa de pueblo, allí me esperan cuando voy.
Me gusta tu poema y que sigas escribiendo.
Un beso.
Que bonito!!!!! me ha encantado.
Gracias por tus elogios, maja... la verdad es que es un tema que me tiene tan apenada que si no hago catarsis de algun modo me terminará haciendo daño.
Te han sentado muy bien la playita, para la inspiración y para el cuerpo, por lo que se ve en la foto.
besotes
Publicar un comentario en la entrada